miércoles, 6 de octubre de 2010

Canto Malabar. (Fragmentos) VI Autor: Elsa Cross

La luna en creciente tu diadema.
El silencio henchido
cubriendo de sombra tus daturas.
El aliento en suspenso
sólo turbado por la Reina-de-noche
abriendo sus corolas diminutas en enjambre.
Tú estás en la altura.
Yo danzo para ti, y de un modo secreto
te hago llegar mi ondulación.

Los límites se pierden.
Nombre, forma o raíz,
contorno de cadera o seno al aire
son sólo un espejismo.
Tu nombre ondula con mi voz,
serpiente alada.

Indiscernible
se extiende como un halo que secunda
los últimos pasos de la noche
ya perdiéndose.

Y bajo el riesgo inmenso
cruzar los altos terraplenes
adonde el día apunta.
Bajo ese riesgo de quedar atada
para siempre al instante,
viendo que el sendero se adelgaza
como una hoja de cuchillo.
La mirada se abisma.
No halla más salida que ese mar
por todas partes sumergiéndola.

¿Adonde ir?
¿Qué cosa hacer?
si me engullen los campos,
si me asaltan los montes,
y antes de dar aun el primer paso
quedo sólo absorta frente a ti
desasida,
alada,
llena de mar,
llena de amor,
perdida.

Quieto el corazón, tablilla rasa
donde el viento como escriba
va trazando tus huellas.
Oído como de ciervo
capta la altísima frecuencia
en que tu voz se da.
Grito repetido en lo alto del árbol.
Bien entendía su lenguaje.
Zureos.