viernes, 27 de abril de 2012

Magia en Verano. Luis Antonio de Villena


Me recreo ante tu cuerpo como ante un paisaje
imprevisto. Me sorprende verte en la desnudez juvenil,
y ansío recorrerlo, como una anhelada geografía.
Me ves pensando en la umbría vegetal de algunas
grutas, o en el agua del muslo donde brillan las venas.
Me perderé en un bosque que cruzo con mis manos,
y pediré una larga estepa donde los labios hablen.
Me ves sorprendido, anonadado, pensando en habitarte.
Y tú, mientras, te abandonas al cálido primor del aire.
Te dejas en la luz, que te navega; y si miro tus ojos
vuelvo al jardín oscuro donde es verano el verde.
Te miro otra vez y casi no te creo posible. Fulges,
encantas, guarda tu cuerpo el hechizo insabido de la tierra.
Y despacio sonríes al irme yo acercando, atónito,
hacia ti mientras el sol nos cubre con su luz, nos desdibuja,
y nos va metiendo en la calma inmensa y rubia de la tarde.

sábado, 14 de abril de 2012

What Some People Want To Do...


Definitivamente tengo que salir 
y pensar en otras cosas.
No me queda más que decidir las cosas
de una mejor manera, y,
más correctamente.


Debo de hacer a un lado las cosas,
en las que pienso, en las que decido, 
en las que acaso solo intuyo,
aunque es difícil poder a veces 
dejar a un lado, las cosas,
las personas, o la manera de entender
de un pensamiento o un sentimiento.


No se puede seguir cargando con un sentido
que hacer las cosas o en que decidir,
al final, las cosas siempre toman el cauce propio.


A veces un simple adiós es más terapéutico
que decidir esperar por un sentimiento.


A veces es mejor optar por seguir avanzando,
y no pensar en actos de noble decisión.


Continuará...

El Sueño. Gustavo Adolfo Bécquer (Rima LXXV)

¿Será verdad que cuando toca el sueño
con sus dedos de rosa nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?
 
¿Será verdad que, huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?
 
¿Y allí desnudo de la humana forma,
allí los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?
 
¿Y ríe y llora y aborrece y ama
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?
 
¡Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros:
lo que sé es que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco!

Gustavo Adolfo Bécquer (Rima LXXV)

viernes, 6 de abril de 2012

Mientras Desciende El Sol. Félix Grande.

Mientras desciende el sol, lento como la muerte,
observas a menudo esa calle donde está la escalera
que conduce a la puerta de tu guarida. Dentro
se encuentra un hombre pálido, cumplida ya, remota
la mitad de su edad; fuma y se asoma
hacia la calle desviada; soríe solitario
a este lado de la ventana, la famosa frontera.

Tú eres ese hombre; una hora larga llevas
viendo tus propios movimientos
pensando desde fuera, con piedad,
las ideas que en el papel pacientemente depositas;
escribiendo, como fin de una estrofa,
que es muy penoso ser, así, dos veces,
el pensarse pensando,
la vorágine sinuosa de mirar la mirada,
como un juego de niños que tortura, paraliza, envejece.

La tarde, casi enferma de tan lejana,
se sumerge en la noche
como un cuerpo harto ya de fatiga, en el mar, dulcemente.
Cruzan aves aisladas el espacio de color indeciso
y, allá al final, algunos caminantes pausados
se dejan agostar por la distancia; entonces
el paisaje parece un tapiz misterioso y sombrío.

Y comprendes, despacio, sin angustia,
que esta tarde no tienes realidad, pues a veces
la vida se coagula y se interrumpe, y nada entonces
puedes hacer contra ello, más que sufrir un sufrimiento,
desorientado y perezoso, una manera de dolor marchito,
y recordar, prolijamente,
algunos muertos que fueron desdichados.

lunes, 2 de abril de 2012

Hoy te vi...y sucedió....

¿Como decirte que te extrañé hoy?
¿cómo decirte que he pensando en ti,
y aunque las cosas no terminaron bien,
me sigues preocupando?

¿Cómo poder hablar contigo,
y dejar a un lado nuestras diferencias?
Tan sólo dejar la pluma en el papel,
y poder dejar implícita nuestra paz,
sin enarbolar primero nuestros problemas...

Cómo mirarte, y decirte,
''yo también lo siento''
y aunque ambos hemos perdido cosas,
saber que podemos hallar perdón en algún momento.

Por el momento los caminos, están trazados,
pero no quiere decir que no vayamos a
encontrarnos y darnos un abrazo,
y encontrar un poco de dulzura,
cuando a veces sólo queda enojo,
algo de dolor, y nostalgia...

Cuídate, hermosa flor,
cuídate para ser luz de tu retoño,
para hacer a un lado tu enojo,
para sonreír pese a lo obscuro del cielo,
para saber que todo lo que vivimos,
si tuvo su instante, su momento,
y su razón de ser,
pese a todas las advertencias de tormentas.