lunes, 8 de agosto de 2016

Y no quiero que te separes de mi, un solo segundo...

Cada vez que estoy contigo, 
y cuando llega la hora de regresar,
a tu casa, 
quisiera que todos esos instantes,
fueran infinitos,
el tiempo, a tu lado, 
se pasa como el agua, 
de repente, 
se convierten los minutos en horas,
los instantes en sucesos,
los besos en hechos de vida...
y no quisiera llevarte a tu casa,
tan pronto, tan pronto como otros días.

Soy el que expresa, 
al mismo tiempo,
el ansia por amarte y estar a tu lado,
como los temores de un niño,
como los sentimientos de un hombre,
plena y profundamente enamorado de ti,
capaz de seguir escribiendo millones
de versos, solo para ti,
porque eres tú, divina mujer,
la inspiración para amarte y 
darte todos mis poemas. 

La vida, en si, es misteriosa y sabia,
nos hace saber que no existen las casualidades,
la vida misma, nos tenía aguardando,
en el tiempo, en los años,
esperando ese instante,
de un 28 de Abril,
cuando todas las cosas cambiaron...

Y ahora, que estamos juntos,
no deseo separarme de ti,
ni un solo segundo de tu vida,
te pido, disculpes todas mis ansias,
mi desesperación por amarte,
mi irrefrenable deseo de ver tus ojos,
solo quiero decirte, 
que amarte, es el único camino,
para seguir viviendo plenamente.

Tu eres ese motivo de vida,
ese impulso a ser mejor,
eres el motivo más poderoso,
para sentirme felíz y completo,
a tu lado, cada día, 
cada instante, cada hora.

Te amo, mucho más allá, 
de lo que cualquier palabra, 
elaborada o no, 
pueda lograr expresar esto,
te amo, tanto en la sombra,
como en la luz, te amo, 
tanto en las miradas, 
como en los besos,
te amo, tanto en la soledad de mi hogar, 
te amo tanto en la necesidad,
de éste corazón,
como en la felicidad de saberme,
que hay alguien como tu, 
esperando cada día, 
cada momento para estar juntos...
El amor de mi vida, 
eres tu, Karina.